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Males preexistentes, ¿se puede contratar un seguro para atenderlos?

La búsqueda de un seguro para enfrentar una enfermedad como la diabetes o la obesidad es más común de lo que se piensa; sin embargo, el camino puede ser complicado, ya que muy pocas aseguradoras dan cobertura a enfermedades preexistentes. Esto remarca la importancia de la prevención.

La búsqueda de un seguro para enfrentar una enfermedad como la diabetes o la obesidad es más común de lo que se piensa; sin embargo, el camino puede ser complicado, ya que muy pocas aseguradoras dan cobertura a enfermedades preexistentes. Esto remarca la importancia de la prevención.

Únicamente 9.9 por ciento de los mexicanos cuenta con un seguro médico, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). Esto revela que muchas personas acuden a servicios de salud privados para atenderse, aunque esto consuma hasta 49 por ciento de sus recursos.

Bajo este contexto, hay muchas personas que son diagnosticadas con padecimientos graves sin tener una póliza. El IMSS considera como enfermedades preexistentes a los tumores malignos, los padecimientos crónico degenerativos y las sistémicas crónicas del tejido conectivo.

También las adicciones como alcoholismo y otras toxicomanías, trastornos mentales como psicosis y demencias, enfermedades congénitas, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o virus de inmunodeficiencia adquirida humana positivo (VIH). No obstante, las aseguradoras pueden tener una lista más amplia.

Cristobal Montiel Campos, presidente del comité de comunicación y difusión de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (AMASFAC), recordó que se debe ver al seguro médico como una cobertura para enfermedades futuras, es decir, que el asegurado pueda presentar posterior a la contratación.

“No se aseguran siniestros, se aseguran personas sanas y los siniestros vendrán posteriormente. Quien diga que las preexistencias están cubiertas es una irresponsabilidad grave”, porque hay ciertas reglas o procesos para que así ocurra, no es automático.

Por ejemplo, se puede rechazar la cobertura del seguro dependiendo de la enfermedad; puede aceptar darle protección, pero excluyendo los padecimientos que ya tenga y sus consecuencias; y, en el mejor de los casos, puede otorgar una póliza, aunque el costo de la extraprima se eleva. En algunos casos va hasta 40 por ciento.

Si una persona con una enfermedad preexistente acabó con su suma asegurada, “ya no habrá más y tendrás que seguir con sus recursos. En el caso de que no acepte la compañía, ya no hay manera”, aseveró el experto de la AMASFAC.

Con información de: El Financiero. || Nota original aquí.

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