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Gasto en pensiones para el Bienestar ha crecido 131% en lo que va del sexenio

El incremento significativo en el gasto de los programas de Pensiones para el Bienestar en México, que alcanzó un 131.7% desde el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en 2019 hasta el año pasado, refleja una política pública centrada en el apoyo directo a la población. Este aumento, que representa una mayor presión sobre las finanzas públicas, se debe principalmente a los incrementos en los montos entregados a los beneficiarios, pasando de 1,275 pesos bimestrales en 2019 a 4,800 pesos para los adultos mayores y de 1,275 a 2,800 pesos para personas con discapacidad en 2023.

Aunque estas pensiones no contributivas buscan asegurar ingresos para la población mayor y personas con discapacidad permanente, el enfoque en la universalidad del programa ha generado críticas respecto a su eficiencia y efectividad. Problemas operativos como los pagos duplicados a beneficiarios y el beneficio a segmentos de población con mayores recursos económicos han sido señalados por organizaciones como el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) y México Evalúa.

Estas críticas subrayan la necesidad de revisar el diseño y la implementación de las políticas de bienestar social para garantizar que los recursos se utilicen de manera eficiente y que realmente beneficien a quienes más lo necesitan. Además, la sostenibilidad fiscal de estos programas es un desafío que requiere atención, considerando el limitado espacio fiscal del país y la necesidad de financiar otras prioridades sociales como salud, seguridad y educación.

La situación plantea preguntas importantes sobre cómo puede el gobierno mexicano equilibrar el objetivo de apoyar a los segmentos vulnerables de la población con la responsabilidad de mantener la estabilidad macroeconómica y fiscal. En este contexto, la búsqueda de fuentes adicionales de financiamiento y la mejora en la gestión y focalización de los programas de bienestar se vuelven imperativos para asegurar su sostenibilidad a largo plazo y maximizar su impacto social.

Con información de El Economista | Nota original

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