Resumen ejecutivo
El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) arrancó 2026 con una señal clara de enfriamiento: 44.0 puntos en enero, con una caída de -0.6 puntos respecto a diciembre y -2.7 puntos en comparación anual. No es un movimiento “ruidoso” aislado: lo relevante es que los cinco componentes del índice retrocedieron en el mes, lo que sugiere un deterioro más generalizado en el ánimo de los hogares.
El detalle importa porque la caída no se concentra en la economía personal, sino en la percepción del país y sus expectativas:
- La evaluación del país hoy baja a 38.8 puntos (caída anual de -4.6).
- La expectativa del país a 12 meses cae a 43.9 puntos, con un golpe anual de -6.5, el más severo del bloque central.
- El componente de compras de bienes duraderos se ubica en 30.5 puntos (ligero avance anual de +0.4), pero también cae en el mes.
En los indicadores complementarios, el mensaje se vuelve más práctico: cae con fuerza la percepción sobre ** “situación del empleo en los próximos 12 meses”** (nivel 46.2, con descenso anual de -5.3) y se debilitan las posibilidades de ahorrar (nivel 38.9, con caída mensual de -1.6). Es decir: menos confianza, menos margen financiero y más cautela.
Análisis
1) Confianza: no es “sentimiento”, es un termómetro adelantado del ciclo
La confianza del consumidor suele moverse antes que el consumo observado, porque captura lo que el hogar decide hacer con su ingreso: gastar, posponer, endeudarse o ahorrar. En términos de crecimiento, una caída como la de enero no “prueba” desaceleración por sí sola, pero sí eleva la probabilidad de un primer semestre más flojo en consumo discrecional, sobre todo si se combina con tasas aún altas y percepción laboral a la baja.
2) Lo que más preocupa no es la economía personal: es la expectativa del país
Que los mayores deterioros estén en:
- cómo ven al país hoy, y
- cómo creen que estará en 12 meses,
habla de una narrativa de incertidumbre más que de un golpe directo al ingreso inmediato. Para competitividad, esto es clave: cuando el hogar percibe que el entorno nacional empeora, su conducta tiende a ser defensiva (más cautela, menos compras grandes), y eso termina impactando a empresas orientadas al mercado interno.
3) Empleo y ahorro: el “doble candado” del consumo
Dos señales del boletín merecen ser tomadas con seriedad:
- La expectativa sobre empleo se debilita con fuerza (y además cae en el mes).
- La capacidad de ahorrar cae todavía más en el margen mensual (es decir, el hogar siente que tiene menos colchón).
En economía real, ese combo es el que más rápido enfría consumo: si el hogar duda del empleo y además no siente margen de ahorro, restringe gasto no esencial y evita compromisos de deuda (auto, remodelación, bienes durables).
4) El componente de bienes duraderos no se desploma, pero tampoco entusiasma
El rubro de “posibilidades para comprar muebles, electrodomésticos, etc.” se mantiene en un nivel muy bajo (30.5) y cae en el mes. La lectura es menos de crisis y más de “piso”: la demanda de durables suele ser la primera en enfriarse cuando se percibe riesgo, y la última en recuperarse si el empleo no se ve sólido.
5) Implicación para políticas públicas: si el consumo se debilita, el crecimiento potencial pesa más
Cuando el consumo deja de ser el “colchón” del crecimiento, se vuelve más evidente lo que sostienes como enfoque: sin inversión y sin productividad, el crecimiento se queda corto. La confianza del consumidor es un recordatorio de que el motor interno no es infinito. Para evitar que un deterioro de ánimo se convierta en deterioro real, lo que sirve no es propaganda: sirve certidumbre, reglas claras y una agenda que reduzca costo país (seguridad, burocracia, logística, energía).
6) Sesgos / omisiones del instrumento (para leerlo bien)
La ENCO es muy útil, pero no debe sobreinterpretarse:
- Es un indicador de percepción, no de gasto observado.
- Puede reaccionar a eventos recientes (noticias, precios, empleo percibido) sin que eso se traduzca de inmediato en cifras duras.
Por eso su mayor valor es como señal temprana, no como sentencia.
Comparativo histórico (lectura simple)
El ICC en 44 puntos sigue lejos de niveles “eufóricos” y más cerca de una zona de cautela. El hecho de que la tendencia-ciclo muestre debilitamiento reciente refuerza que el punto de inflexión no es mensual, sino de trayectoria.
Conclusión
La caída del ICC en enero de 2026 es una señal oportuna: el hogar promedio se muestra más prudente y ve al país con más pesimismo hacia delante. Para México, esto importa por dos razones prácticas:
- Si se enfría el consumo, el crecimiento necesita más inversión para sostenerse (y ahí entran competitividad, certidumbre y productividad).
- La señal del empleo a futuro es la más delicada: cuando la percepción laboral se deteriora, el consumo se ajusta rápido.
- Ahorro debilitado = menor resiliencia: hogares con menos “colchón” son más sensibles a choques de precios, salud o empleo.
Dicho directo: este boletín no anuncia una recesión, pero sí advierte que el mercado interno puede volverse menos dinámico si no mejora la expectativa sobre el país y el empleo.
Ficha del documento fuente
Título: Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (ENCO) – Indicador de Confianza del Consumidor (Boletín de indicador 73/26)
Organización: INEGI (en colaboración con Banco de México)
Fecha de publicación: 6 de febrero de 2026 (ICC de enero 2026)