En México, la situación en el ámbito de la aviación civil se ha tornado compleja tras las recientes discrepancias entre la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), así como la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). El conflicto surgió tras un reporte de la OACI que indicaba que México no había resuelto una preocupación de seguridad significativa relacionada con la periodicidad de inspección de vuelo para radioayudas.
El Colegio de Pilotos Aviadores de México, liderado por Ángel Domínguez Catzín, expresó su consternación por lo que consideran una acción omisa de la AFAC. En un comunicado, el colegio criticó la incapacidad de la autoridad aeronáutica mexicana para regular adecuadamente la vía de comunicación aérea, sugiriendo que los funcionarios de la AFAC deberían renunciar como gesto de responsabilidad ante los reguladores internacionales.
Por otro lado, la SICT ha respondido a estas acusaciones asegurando que la situación está siendo atendida. Informaron que se estableció un programa de verificación hace dos meses, que incluye la revisión y calibración de las radioayudas en todo el territorio nacional. Según la SICT, al día de hoy se ha verificado el 95% de estas instalaciones, logrando un alto grado de conformidad con los estándares internacionales. También mencionaron que tienen hasta el próximo 9 de junio para resolver completamente el asunto, y están en camino de hacerlo antes de esa fecha.
En medio de este conflicto, la SICT también celebró un logro significativo en el ámbito de la formación en aviación civil, destacando que el Centro Internacional de Instrucción de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (CIIASA) recibió el Premio Platino de la OACI, reconociéndolo como Centro Regional de Excelencia en Instrucción. Este reconocimiento coloca a México como un referente en la región Norteamérica, Centro y Caribe, y subraya el compromiso del país con los estándares internacionales de aviación civil.
Este escenario refleja la tensión entre la necesidad de mantener altos estándares de seguridad aérea y los desafíos que enfrentan las autoridades nacionales para cumplir con las exigencias internacionales, así como la importancia de la formación y la capacitación en el sector.
Con información de El Economista | Nota original











